Martina Renzi - Toberas

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ESTUDIO TIPOLÓGICO Y FUNCIONAL DE LAS TOBERAS DEL YACIMIENTO DE LA FONTETA (GUARDAMAR DEL SEGURA, ALICANTE) A TYPOLOGICAL AND FUNCTIONAL STUDY OF THE TUYERES FROM THE SITE OF LA FONTETA (GUARDAMAR DEL SEGURA, ALICANTE) TRABAJOS DE PREHISTORIA 64, N o 1, Enero-Junio 2007, pp. 165-177, ISSN: 0082-5638 MARTINA RENZI (*) RESUMEN El yacimiento fenicio de La Fonteta (Guardamar del Segura, Alicante), gracias sobre todo al descubrimiento de numerosos vertederos metalúrgicos, ha proporcionado abundantes materiales relacionados con la producción de hierro, cobre, cobre/plomo y bronces binarios y ternarios, y probablemente también con la obtención de plomo y de plata. Entre estos restos arqueometalúrgicos hay que desta- car por cantidad y variedad un significativo conjunto de toberas, constituido por más de 400 fragmentos. Las piezas documentadas hasta ahora se enmarcan en un arco crono- lógico que va desde los comienzos del siglo VIII a.C. has- ta finales del siglo VII a.C. Actualmente, este conjunto de toberas se puede consi- derar el más abundante y variado conocido en un yacimien- to fenicio de la Península Ibérica, y el estudio de este ma- terial nos permitirá definir la variabilidad de las formas y observar si ese cambio formal responde a algún factor tec- nológico vinculado con actividades metalúrgicas o con el tipo de producto metálico procesado. Para ello, en este ar- tículo definiremos los tipos, su frecuencia en las diferentes fases, su contexto de aparición y, en los casos en los que haya sido posible, se presentarán los resultados obtenidos por el análisis elemental de los restos escoriaceos adheridos a las bocas de estas toberas. ABSTRACT The Phoenician site of La Fonteta (Guardamar del Se- gura, Alicante), thanks mainly to the discovery of many metallurgical dumps, has yielded abundant material that can be related to the production of iron, copper, copper/ lead and binary and ternary bronzes and probably to lead and silver. Among the archaeometallurgical remains dis- covered at the site, it is particularly worthy of attention a significant group of tuyeres, constituted by more than 400 fragments. The tuyeres documented so far can be placed in a chro- nological phase that spans approximately from the begin- nings of the VIII century to the end of the VII century B.C. At present, this group of tuyeres can be considered the most abundant and varied known on a Phoenician site in the Iberian Peninsula. The study of this material allows us to define the variability of their shapes and to observe whether this morphological change reflects any technological fac- tor related to metallurgical activities, or to the processed metallic product. To this end, in the present article we de- fine the typologies of the above mentioned materials, their frequency during the different phases, and the context in which they were found. Wherever possible, we also present the results obtained through elemental analyses of the slag- ged parts adhered to the mouthpieces of these tuyeres. Palabras clave: Toberas. Edad del Hierro. Fenicios. La Fonteta. Arqueometría. Metalurgia. Hierro. Cobre. Bronce. Plomo. Key words: Tuyeres. Iron Age. Phoenicians. La Fonteta. Archaeometry. Metallurgy. Iron. Copper. Bronze. Lead. 1. INTRODUCCIÓN El yacimiento arqueológico de La Fonteta está situado dentro del Parque Natural de dunas de arena de Guardamar, en la margen derecha de la desem- (*) Departamento de Prehistoria. Instituto de Historia, CSIC. C/ Serrano, 13. 28001-Madrid. Correo electrónico: martina. [email protected] Recibido: 10-I-2007; aceptado: 19-III-2007

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  • T. P., 64, No 1, Enero-Junio 2007, pp. 165-177, ISSN: 0082-5638

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    ESTUDIO TIPOLGICO Y FUNCIONAL DE LAS TOBERASDEL YACIMIENTO DE LA FONTETA (GUARDAMAR DELSEGURA, ALICANTE)

    A TYPOLOGICAL AND FUNCTIONAL STUDY OF THE TUYERES FROM THE SITEOF LA FONTETA (GUARDAMAR DEL SEGURA, ALICANTE)

    TRABAJOS DE PREHISTORIA64, No 1, Enero-Junio 2007, pp. 165-177, ISSN: 0082-5638

    MARTINA RENZI (*)

    RESUMEN

    El yacimiento fenicio de La Fonteta (Guardamar delSegura, Alicante), gracias sobre todo al descubrimiento denumerosos vertederos metalrgicos, ha proporcionadoabundantes materiales relacionados con la produccin dehierro, cobre, cobre/plomo y bronces binarios y ternarios,y probablemente tambin con la obtencin de plomo y deplata. Entre estos restos arqueometalrgicos hay que desta-car por cantidad y variedad un significativo conjunto detoberas, constituido por ms de 400 fragmentos. Las piezasdocumentadas hasta ahora se enmarcan en un arco crono-lgico que va desde los comienzos del siglo VIII a.C. has-ta finales del siglo VII a.C.

    Actualmente, este conjunto de toberas se puede consi-derar el ms abundante y variado conocido en un yacimien-to fenicio de la Pennsula Ibrica, y el estudio de este ma-terial nos permitir definir la variabilidad de las formas yobservar si ese cambio formal responde a algn factor tec-nolgico vinculado con actividades metalrgicas o con eltipo de producto metlico procesado. Para ello, en este ar-tculo definiremos los tipos, su frecuencia en las diferentesfases, su contexto de aparicin y, en los casos en los quehaya sido posible, se presentarn los resultados obtenidospor el anlisis elemental de los restos escoriaceos adheridosa las bocas de estas toberas.

    ABSTRACT

    The Phoenician site of La Fonteta (Guardamar del Se-gura, Alicante), thanks mainly to the discovery of many

    metallurgical dumps, has yielded abundant material thatcan be related to the production of iron, copper, copper/lead and binary and ternary bronzes and probably to leadand silver. Among the archaeometallurgical remains dis-covered at the site, it is particularly worthy of attention asignificant group of tuyeres, constituted by more than 400fragments.

    The tuyeres documented so far can be placed in a chro-nological phase that spans approximately from the begin-nings of the VIII century to the end of the VII century B.C.

    At present, this group of tuyeres can be considered themost abundant and varied known on a Phoenician site in theIberian Peninsula. The study of this material allows us todefine the variability of their shapes and to observe whetherthis morphological change reflects any technological fac-tor related to metallurgical activities, or to the processedmetallic product. To this end, in the present article we de-fine the typologies of the above mentioned materials, theirfrequency during the different phases, and the context inwhich they were found. Wherever possible, we also presentthe results obtained through elemental analyses of the slag-ged parts adhered to the mouthpieces of these tuyeres.

    Palabras clave: Toberas. Edad del Hierro. Fenicios. LaFonteta. Arqueometra. Metalurgia. Hierro. Cobre. Bronce.Plomo.

    Key words: Tuyeres. Iron Age. Phoenicians. La Fonteta.Archaeometry. Metallurgy. Iron. Copper. Bronze. Lead.

    1. INTRODUCCIN

    El yacimiento arqueolgico de La Fonteta estsituado dentro del Parque Natural de dunas de arenade Guardamar, en la margen derecha de la desem-

    (*) Departamento de Prehistoria. Instituto de Historia, CSIC.C/ Serrano, 13. 28001-Madrid. Correo electrnico: [email protected]

    Recibido: 10-I-2007; aceptado: 19-III-2007

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    bocadura del ro Segura, a 28 Km. al sur de Alicante(Fig. 1).

    El poblado est rodeado por un imponente siste-ma defensivo (Fig. 2) cuya excavacin ha permitidouna ms fcil distincin cronolgica de las fases defrecuentacin del yacimiento, pudindose distin-guir claramente entre la poca anterior a la cons-truccin de la muralla, denominada Fonteta arcai-ca (desde comienzos del siglo VIII a.C. al tercercuarto del siglo VII a.C.) y la posterior que corres-ponde a la fase Fonteta reciente (tercer cuarto delsiglo VII hasta la mitad del VI a.C.). La ltima fasede ocupacin del poblado corresponde al momen-to de destruccin y derrumbe de la muralla y coin-cide con una gran invasin de dunas de arena queafect a toda el rea alrededor del yacimiento (Gon-zlez Prats 1999).

    Ya desde sus primeras fases de ocupacin y du-rante toda su frecuentacin, la obtencin de meta-les fue uno de los intereses primarios de los feniciosque fundaron La Fonteta. A lo largo de las campa-as de excavacin llevadas a cabo desde 1996 hastael 2002, gracias sobre todo al descubrimiento denumerosos vertederos metalrgicos, se han podidorecoger abundantes materiales relacionados con laproduccin de hierro, cobre, cobre/plomo y bron-ces binarios y ternarios. La obtencin de plomoy plata tambin estn documentadas, aunque demanera ms reducida: tan solo una decena de ndu-los de galena, algunos fragmentos de litargirio y decopela.

    Adems del material escoriceo, se han recogi-do numerosos restos cermicos empleados en lasoperaciones metalrgicas. Entre estos restos hayque destacar por cantidad y variedad el conjunto detoberas que alcanza un total de 421 fragmentos.

    Excluyendo el caso de Huelva, con un conjun-to de 87 ejemplares (Gonzlez de Canales et al.2004: 147-148), ningn yacimiento contemporneoha proporcionado hasta la fecha tal cantidad de to-beras, por lo que su estudio nos permitir definir lavariabilidad de las formas y observar si ese cambioformal responde a algn factor tecnolgico vincu-lado con actividades metalrgicas o con el tipo deproducto metlico procesado. Para ello definiremoslos tipos que pueden identificarse, su frecuencia enlas diferentes fases, su contexto de aparicin y, enlos casos en los que ha sido posible, el anlisis ele-mental de los restos escoriaceos adheridos.

    2. TIPOS DE TOBERAS

    Dentro de este amplio conjunto de fragmentosde La Fonteta ha sido posible definir cuatro gruposfundamentales de toberas: cilndricas, corniformes,de seccin en D y prismticas. En algunos gruposse han podido distinguir distintos subtipos.

    a) TOBERAS CILNDRICAS

    Las toberas cilndricas presentan una ampliavariedad de tamaos y grosores (Lm. I) pudindo-se distinguir dos subtipos: uno con paredes parale-las (Fig. 3b, 3d) y otro con tendencia cnica, don-de las paredes se estrechan ligeramente a lo largo

    Fig. 1. Localizacin de La Fonteta.

    Fig. 2. Plano de la zona de excavacin.

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    de su desarrollo (Fig. 3a, 3c). Del primer subtipohay pocos ejemplares y la seccin a menudo resultade tendencia irregularmente circular. La perfora-cin en la mayora de los casos no se encuentra enposicin central, sino desplazada hacia un ladoy tambin su seccin puede resultar irregular(Fig. 3a-c). El dimetro externo de estas toberasvara entre los 3,3 cm y los casi 7 cm de los ejem-plares mayores. Las perforaciones tambin presen-tan un dimetro variable cubriendo un rango que vadesde un mnimo de 1,2 cm hasta un mximo de1,8 cm.

    Hay que hacer notar que en la mayora de laspiezas con seccin completa pertenecientes a am-bos subtipos, el tamao de la perforacin disminuyea lo largo de su desarrollo. Por ejemplo, en la toberaF31001 (Fig. 3c) la boca presenta un dimetro de3,3 cm y una perforacin casi central de 1,4 cm. Elfragmento presenta un desarrollo conservado de 5,5

    cm disminuyendo los dimetros en el extremo hastalos 3 cm el exterior y 1,2 cm el de la perforacin.

    El ejemplar F21117 (Lm. II) es el mejor conser-vado de la coleccin, aunque esta reconstruido.Presenta una longitud de 16 cm y pertenece al tipode paredes paralelas. Su dimetro externo se man-tiene constante en 4,8 cm, sin embargo, las dimen-siones de la perforacin son irregulares, 1,7 y 1,2cm en los extremos, con un engrosamiento centralque alcanza los 2 cm. Gracias a su estado fragmen-tario, se ha podido apreciar un doblez en la seccin(Lm. III), como si se hubiera fabricado la toberaenrollando una capa espesa de arcilla mezclada conmaterial vegetal alrededor de un ncleo de caa ode una madera fina. Un desplazamiento de esta capadurante su secado o por la extraccin del ncleopodra explicar la seccin irregular de la perfora-cin y la diferencia en su dimetro en el desarrollode la pieza.

    En general, la pasta cermica caracterstica deeste grupo tiene un color claro, una composicinbastante homognea y una textura ligeramente po-rosa; la arcilla es depurada con presencia de abun-dantes desgrasantes vegetales. El efecto trmico delas operaciones metalrgicas ha producido en laseccin de las paredes una tpica coloracin estra-tificada con un ncleo central oscuro debido a un

    Lm. I. Toberas cilndricas.

    Fig. 3. Toberas cilndricas: a) y c) con tendencia cnica; b)y d) con paredes paralelas.

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    ambiente ms reductor, y una capa externa ms cla-ra por haber sido expuesta a una mayor oxidacin,como tambin se aprecia en la capa externa de lasperforaciones. Algunos ejemplares, por el contra-rio, no parecen haber sido expuestos a la accin delfuego, presentando una pasta que por su color ytextura podra definirse como cruda.

    b) TOBERAS CORNIFORMES

    Este grupo se caracteriza por una marcada cur-va que empieza a desarrollarse a unos pocos cen-tmetros de la boca (Lm. IV). El tamao de estaspiezas es de nuevo variable, tanto en seccin comoen las perforaciones que, tambin en este caso, apa-

    recen descentradas. El dimetro de la boca puedevariar entre 3,5 y 7,5 cm, mientras las perfora-ciones suelen medir aproximadamente 1 cm, has-ta llegar a un mximo de 1,6 cm (Fig. 4a). No seaprecia ningn estrechamiento en el desarrollo deestas toberas. La pasta cermica presenta las mis-mas caractersticas descritas para las toberas ciln-dricas.

    Se han encontrado slo tres fragmentos atribui-bles claramente a esta tipologa, ya que su identifi-cacin resulta problemtica debido al tamao, amenudo reducido, de los fragmentos encontrados oa su mal estado de conservacin. Adems, como enel caso de las toberas cilndricas, la seccin de es-tas piezas es de tendencia circular y, a falta de frag-mentos suficientemente grandes para que se apre-

    Lm. II. Tobera cilndrica F21117. Lm. III. Detalle del doblez de la seccin de la tobera ci-lndrica F21117.

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    cie el arranque de la curva, la distincin entre tobe-ras corniformes y cilndricas resulta compleja.

    c) TOBERAS DE SECCIN EN D

    Este grupo se caracteriza por unas piezas cuyassecciones son en forma de D, siendo la base de

    tendencia plana y el resto de la seccin en forma desemicrculo (Lm. V, Fig. 4b). En el estado actualde la investigacin, slo hay dos fragmentos quepuedan ser incluidos con seguridad en este tipo. Suidentificacin presenta los mismos problemas en-contrados para las toberas corniformes, por el esta-do fragmentado de los restos, pudindose confun-

    Lm. IV. Toberas corniformes.

    Fig. 4. a) Tobera corniforme; b) Tobera de seccin en D; c)Tobera prismtica de doble perforacin; d) Tobera prism-tica de perforacin individual.

    Lm. V. Toberas de seccin en D.

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    dir principalmente con toberas cilndricas si se con-serva solo una parte de la seccin.

    d) TOBERAS PRISMTICAS

    Este tipo es fcilmente identificable por su tpicaseccin cuadrangular o rectangular, aunque lasparedes no siempre son rectas y los ngulos muy amenudo estn redondeados. Como para los otrostipos, aqu tambin se ha constatado que las perfo-raciones tienen un dimetro variable y, en la mayo-ra de los casos, estn desplazadas respecto al pla-no central de la seccin.

    Para la realizacin de estas toberas se han utili-zado dos tipos distintos de pasta cermica. Uno secaracteriza por su color rojizo-marrn, arcilla pocodepurada mezclada con material vegetal con mu-chos desgrasantes evidentes a simple vista; el otrotipo se caracteriza por un color claro, como el de lapasta que se utiliz para la fabricacin de las tobe-ras de seccin circular, tambin mezclado con ele-mentos vegetales.

    Los ejemplares con seccin completa nos hanpermitido diferenciar dos subtipos: toberas de do-ble perforacin (Lm. VI) y toberas de perforacinindividual (Lm. VII). En ambos se utilizan indis-tintamente los dos tipos de pasta cermica y losejemplares encontrados documentan un tamaomuy variado.

    Se han clasificado como toberas de doble per-foracin las piezas que presentan una seccin com-pleta o reconstruible con parte conservada de unasegunda perforacin. Se han documentado distin-tos tamaos que varan entre los 6 y los 8 cm. deanchura. Las dos perforaciones suelen estar descen-tradas y en planos diferentes (Fig. 4c), adems de

    Lm. VI. Toberas prismticas de doble perforacin.

    Lm. VII. Toberas prismticas de perforacin individual.

    Lm. VIII. Embocadura de tobera.

    presentar en la misma pieza dimetro de perfora-cin diferente, pudiendo variar entre 1 y 1,7 cm.

    Algunos fragmentos relativamente completospermiten definir el subtipo de perforacin indivi-dual (Fig. 4d). La seccin de estas toberas varaentre 4 y 5,5 cm. La perforacin muy a menudo estdescentrada y presenta dimetros con un rango deentre 1,3 y 1,6 cm. Este subtipo se encuentra menosrepresentado porque la mayora de los fragmentosencontrados son ngulos que conservan parte deuna perforacin. Dada la variabilidad en el tamaode la seccin y el desplazamiento de las perforacio-nes, no es posible asegurar si se trata de ejemplaresde una o dos perforaciones y, por tanto, se han cla-sificado genricamente como toberas prismticas.

    En este tipo se ha clasificado una pieza que, aun-que pueda ser enmarcada en el grupo de las toberasprismticas de una sola perforacin, se caracteriza

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    por algunas peculiaridades. Tenemos slo mediaseccin conservada que resulta ser irregularmentecuadrangular con los ngulos redondeados y tieneuna perforacin central que no parece ser recta, sinoms bien en forma de embudo (Lm. VIII). Ejem-plares parecidos proceden de los niveles antiguosdel asentamiento de Huelva (siglo IX a.C.) (Gon-zlez de Canales et al. 2004: 147-148) y se han in-terpretado como embocaduras de toberas, lo quejustificara un dimetro ms ancho en su extremoque poco a poco se va estrechando para configuraruna perforacin central de paredes aproximada-mente rectas y paralelas.

    e) INDETERMINADOS

    A estos cuatro tipos principales de toberas, hayque aadir uno ms que ha resultado ser el conjun-to ms abundante de fragmentos y que se ha defini-do como indeterminado. Aqu se incluyen todosaquellos fragmentos cuyas caractersticas morfol-gicas permiten su identificacin como toberas, perono es posible clasificarlas en ninguno de los tipospor su mal estado de conservacin y/o su reducidotamao.

    3. DISTRIBUCION POR FASES

    En el conjunto estudiado, el mayor nmero defragmentos de toberas pertenece a las fases msantiguas, habindose constatado un registro signi-ficativo ya en la primera fase de ocupacin de laFonteta (fase I: primera mitad del siglo VIII a.C.-720 a.C. aprox.), con un aumento notable de hallaz-gos en la fase II (720-670 a.C.).

    A partir de la fase III (670-635 a.C.), se nota unfuerte descenso de los hallazgos para llegar a laltima fase, la fase IV (635-hasta finales del sigloVII a.C.), a la que pertenecen slo 3 fragmentos.

    La significativa diferencia en el nmero deejemplares de toberas atribuibles a las diferentesfases de ocupacin del yacimiento no debe inter-pretarse como reflejo de la situacin real de activi-dad metalrgica en La Fonteta. Esta distribucinresponde probablemente a las caractersticas espe-cficas de la zona excavada, que es una parte bas-tante reducida de todo el asentamiento. Adems, ladistribucin de los materiales depende de la funcio-nalidad de los ambientes, que fueron cambiandocon el tiempo, producindose remodelaciones delespacio. Cada uno de ellos corresponde a una cro-nologa concreta y, en la mayora de los casos do-cumentados, no cubre todas las etapas de vida delpoblado.

    Como se puede apreciar en la Tabla 1, la fre-cuencia de los materiales por fases cambia paracada corte concreto. As, el Corte 14 refleja unaactividad metalrgica ms o menos intensa en lafase II con una reduccin de las evidencias en lafase III, para llegar a una casi total inactividad me-talrgica de la zona en las fases posteriores.

    El registro de toberas del Corte 5 documenta,como en el caso del Corte 14, una intensa actividadde produccin metalrgica durante la fase II. Elnmero de fragmentos recogidos alcanza los 58 ycompleta un significativo conjunto de materia-les arqueometalrgicos de distinto tipo. Tambinen este corte, las fases ms tardas presentan unrelevante descenso de los testimonios de estasactividades y no han proporcionado ningn frag-mento de tobera. Por lo que concierne a los Cor-tes 7 y 8, el nmero de hallazgos de toberas es muyescaso, siendo en el primer caso de 5 fragmentosfechados entre las fases II y III, y en el segun-do de 4 fragmentos que corresponden a las fases IIIy IV.

    El conjunto ms representativo y variado de to-beras procede de los vertederos metalrgicos, Cor-tes 54 y 1. Son capas de vertidos que aparecierondebajo de los niveles fundacionales de la muralla y

    Tab. 1. Distribucin de los fragmentos de toberas por fases y cortes.

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    que, aunque se hayan denominado de manera dis-tinta por haberse abierto durante dos campaas deexcavacin diferentes, corresponden a la mismaformacin; solo se distinguen por tamao, siendo elCorte 1 ms pequeo.

    La situacin que encontramos en esta rea docu-menta una intensa actividad metalrgica durante lafase I, con un notable incremento de la produccindurante la fase II, para interrumpirse del todo duran-te las fases sucesivas, cuando la construccin de lamuralla amortiza esta zona de actividad metalrgi-ca. La ereccin del recinto murario, en la zona ex-cavada hasta ahora, parece delimitar un permetroms reducido para el poblado respecto a las fasesanteriores, amortizando la mayora de las reas y delas viviendas empleadas para las operaciones deproduccin de metales.

    La fase III parece, por tanto, haber sido una fasede transicin en la que se asiste a un cambio netoen el destino de uso de la mayora de los ambien-tes excavados, siendo abandonados algunos oreducindose las evidencias de la produccin demetales en otros. Pero, en el estado actual de lainvestigacin arqueolgica en el yacimiento, nose puede afirmar si este cambio podra haberse de-bido a una reduccin gradual de las actividadesmetalrgicas o si la escasez de hallazgos pertene-ciente a las fases ms tardas dependa de un even-tual traslado de la zona de talleres a otra rea delpoblado.

    La relacin entre las diferentes tipologas de to-beras y su distribucin en las varias fases cronol-gicas (Tab. 2), no proporciona ninguna infor-macin adicional, limitndose a confirmar unaactividad metalrgica relativamente intensa en lafase habitacional ms antigua del poblado y un in-cremento de la produccin a finales del siglo VIIIa.C. reflejada por la mayor concentracin de frag-mentos de la fase II, con una progresiva desapari-cin de las evidencias a lo largo de las fases suce-sivas.

    4. FUNCIONALIDAD DE LAS TOBERAS

    a) ANLISIS DE LAS TOBERAS DE LAFONTETA

    Algunas de las toberas conservan su boca vitri-ficada en la que se puede apreciar a veces una capade escorificacin adherida. En los casos donde laparte escorificada presenta ms espesor, se han rea-lizado anlisis por Espectrometra por Fluorescen-cia de Rayos X y se han extrado muestras paraanalizarlas con el Microscopio ptico y el Micros-copio Electrnico de Barrido (1).

    Por ejemplo, en el caso de las toberas cilndricas,se ha detectado en varios puntos de la misma pie-za, una composicin principalmente cobriza(PA12733a, b y c, Tab. 3). Otra tobera (F41551)presentaba, adems de la escorificacin de la boca,una adherencia de un ndulo de material verdoso,cuyo anlisis con el Microscopio Electrnico deBarrido nos ha confirmado su vinculacin con laproduccin de bronces ternarios, altamente ploma-dos (Lm. IX).

    Por lo que concierne a las toberas corniformes,dos de los fragmentos de boca encontrados presen-tan restos de escorificacin y, en ambos se ha detec-tado presencia principalmente de plomo y cobre,con pequeas cantidades de estao, elementos que,como para el tipo anterior, nos sugieren su utiliza-cin en la metalurgia de base cobre (PA12732 yPA12734, Tab. 3).

    Pasando a las toberas prismticas, en algunas delas de doble perforacin, la boca presentaba un sim-ple vidriado superficial con una composicin ele-mental principal que, desde un punto de vista ana-ltico, corresponde a la de una arcilla rica en hierroy que, por lo tanto, no permite precisar su asociacincon la produccin de ningn metal en concreto.

    Como se puede apreciar en la Tabla 3, en el casodel anlisis PA12867 correspondiente al vidriadoexterno de una boca de tobera de doble perforacin,si se compara su composicin con el anlisis de lapasta cermica de la misma pieza (F41455, Tab. 3),el porcentaje ms alto de hierro detectado en la vi-trificacin se puede justificar por la concentracin

    Tab. 2. Frecuencia de tipos de toberas por fasesen el yacimiento de La Fonteta (P= prismtica;Cil.= Cilndrica; Cor.= Corniforme, D= Tipoen D).

    (1) Para los anlisis por Fluorescencia de Rayos X se ha em-pleado el espectrmetro Metorex XMet 920 del Museo Arqueol-gico Nacional de Madrid; el Microscopio ptico utilizado es unLeica DMLM del Instituto de Historia del CSIC, mientras losanlisis efectuados con el Microscopio Electrnico de Barrido sehan llevado a cabo en los laboratorios del Servicio Interdeparta-mental de Investigacin (SidI) de la Universidad Autnoma deMadrid.

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    que se produce por el efecto de vidriado. Tambinen el caso del PA12868 (Tab. 3), donde la capa devidriado era menos evidente, el contenido en hierroes coherente con la composicin frrica de la pas-ta cermica.

    b) OTROS CONTEXTOS

    En la Pennsula Ibrica los antecedentes conoci-dos de hallazgos de toberas son muy escasos; haypocos fragmentos, en algunos casos de incierta in-terpretacin, atribuibles a los niveles Calcolticosy a la Edad del Bronce, documentndose un aumen-to del registro de estas piezas a partir de una pocaavanzada del Bronce Final y del perodo Orienta-lizante (Gmez Ramos 1996).

    Por tanto, en el Calcoltico y en la Edad delBronce podra haberse empleado un sistema mssencillo de aireacin del horno, principalmente sintoberas cermicas y usando probablemente tubosde ventilacin obtenidos con material perecedero,como por ejemplo caas. Un sistema de este tipo noresulta improbable si se considera que en estas po-cas era comn para la produccin de cobre y bron-ce la utilizacin de crisoles y de las vasijas-horno(Rovira y Ambert 2002).

    El aumento del nmero de toberas encontradasa partir del Bronce Final puede significar un cam-bio en la tecnologa de los hornos y parece coinci-dir con la presencia estable de los fenicios en laPennsula Ibrica, como se ha podido constatar enlas propias colonias y en alguno de los yacimientosindgenas con los que han tenido relaciones msdirectas.

    Lm. IX. Imagen SEM de la tobera F41551 donde se aprecia la presencia de crista-les cuadrangulares de casiterita (SnO2) y una matriz gris de cobre con zonas blan-cas de plomo.

    Tab. 3. Anlisis por XRF. Valores expresados en % en peso(nd= no detectado; tr= trazas). Tipo: Cor.= Corniforme;Cil.=Cilndrica; P2= Prismtica doble perforacin).

    Tanto en el grupo de toberas prismticas de unasola perforacin como en la de seccin en D no seha encontrado ningn ejemplar que presentase al-guna escorificacin adherida para poder efectuaranlisis y averiguar a que tipo de metalurgia se vin-culan.

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    Algunos ejemplares de toberas se han encontra-do en el rea de habitacin del yacimiento de LaMesa de Setefilla (Lora del Ro, Sevilla), en losniveles fechables en los siglos IX-VIII a.C. y en losniveles Orientalizantes (Aubet et al. 1983). La pre-sencia in situ de escorias y ndulos de mineralde cobre podran sugerir su vinculacin con laproduccin de cobre o bronce. El fragmento mscompleto es una tobera cilndrica de paredes para-lelas con una perforacin que se encuentra despla-zada, similar al ejemplar de La Fonteta (F21117,Lm. II).

    Otros datos proceden del yacimiento de CerroSalomn (Riotinto, Huelva) (Blanco et al. 1969:153-157), donde se han encontrado en el interior delas viviendas, adems de fragmentos de jarosita,herramientas de minero, morteros y yunques, tro-zos de plomo, escorias y algunos fragmentos detoberas. Tres de ellos pertenecen al tipo corniformey conservan su boca con una capa de escoria adhe-rida. Otros dos fragmentos parecen enmarcarse enel grupo de las cilndricas, aunque no se pueda ex-cluir la posibilidad que, siendo los fragmentos detamao insuficiente para reconstruir la forma ori-ginal y a falta del extremo de la boca, se tratara tam-bin de toberas corniformes. Se ha encontrado ade-ms un ejemplar de tobera prismtica de dobleperforacin, un tipo tanto el de doble perforacincomo el de perforacin individual que parece vin-culado con el comienzo de la colonizacin feniciaen la Pennsula Ibrica, siendo del todo desconoci-do en pocas anteriores.

    Todas estas piezas estaban asociadas a restos demineral argentfero y a escorias que, segn resultpor los anlisis efectuados, se relacionan con laproduccin de plata (Blanco et al. 1970).

    Entre otros yacimientos indgenas en los que sehan encontrado restos de toberas, cabe mencionarCan Roqueta (Sabadell, Barcelona). A los estratosde la primera Edad del Hierro pertenece una tobe-ra prismtica que tiene la peculiaridad de presentaruna doble perforacin en la boca que se va confor-mando en Y en el interior de la pieza, desembocan-do en una nica perforacin (Carlus et al. 1999:175-176), una caracterstica morfolgica conocidaya por un ejemplar procedente del Cerro del Pen(Vlez, Mlaga) (Keesmann et al. 1989: Fig. 3) ypor los ejemplares ms tardos (IV-II a.C.) halladosen Byrsa (Cartago) (Lancel 1979). En Can Roqueta,las evidencias de produccin metalrgica asociadasa esta tobera se relacionan con la obtencin y elreciclaje de cobre/bronce.

    La misma funcin puede ser atribuida a losejemplares encontrados en el yacimiento Orienta-lizante de El Palomar (Oliva de Mrida, Badajoz),donde se han recogido varios restos de tobera deseccin circular, entre los cuales algunos son cla-ramente identificables como toberas corniformes(Rovira et al. 2005).

    Relacionado con la metalurgia de plomo tene-mos el fragmento de tobera prismtica de perfora-cin individual encontrado en el yacimiento delCalvari del Molar (Priorat, Tarragona), fechadodentro del siglo VII a.C. (Armada et al. 2005).

    Otros ejemplares de toberas del tipo prismticode doble perforacin se han encontrado en contex-tos de metalurgia de hierro, sobre todo en tallerespara la forja, como nos documenta entre otros elyacimiento fenicio del Cerro del Villar (Guadalhor-ce, Mlaga). En este poblado, ya desde la fase msantigua fechada en el siglo VIII a.C., se registranalgunas toberas pero el conjunto ms significativo,constituido por una treintena de fragmentos, proce-de de los estratos fechados en el primer tercio delsiglo VII a.C. Estas piezas estn siempre asociadasa capas con mucho carbn, escorias frricas, lami-nitas y globulitos resultantes de las operaciones dela forja del hierro (Rovira Hortal 2005).

    A la misma cronologa (VIII-VII a.C.) pertene-cen los fragmentos de tobera recogidos en el Cas-tillo de Doa Blanca en Cdiz (Ruiz Mata 1989), ensa Caleta (Ibiza) (Ramn 1991), en Malaka (Gran-Aymerich 1991), en la Plaza de San Pablo del cen-tro de Mlaga (Fernndez et al. 1997), en el Morrode Mezquitilla (Algarrobo, Mlaga) (Schubart1985) o en el Cerro del Pen (Keesmann et al.1989) y Toscanos (Vlez, Mlaga) (Niemeyer1982; Schubart-Maass Lindemann 1984).

    Ejemplares del mismo tipo y atribuibles a lamisma fase cronolgica han sido encontrados tam-bin fuera de la Pennsula Ibrica, como documen-tan los fragmentos procedentes de Mogador enMarruecos (Jodin 1966), de Lacco Ameno (Ischia,Italia) (Niemeyer 1982: 117) o los ejemplares mstardos de Byrsa.

    En la mayora de los casos, este tipo de toberaprocede de contextos relacionados con tareas side-rrgicas, principalmente con la forja de hierro, perono se puede asociar exclusivamente con la elabora-cin de este metal, ya que en los mismos contextosse han encontrado evidencias, aunque minoritarias,de produccin metalrgica de base cobre, como porejemplo los yacimientos de la Plaza de San Pablode Mlaga, de Morro de Mezquitilla y de Toscanos.

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    5. VALORACIN GENERAL YCONCLUSIONES

    En una tobera, por la cintica del gas encerradoa presin dentro del fuelle, cuanto ms reducido seael dimetro de la perforacin, a ms velocidad saleel flujo de aire, dentro de los lmites razonables deltrabajo aplicado por un hombre accionando el fuellecon los brazos o con las piernas.

    En el caso de un horno, la funcin de una tobe-ra es suministrar el oxgeno necesario para que seproduzcan las reacciones qumicas que favorecenla reduccin de los minerales, incrementando laproduccin de monxido de carbono y activando lacombustin del carbn para subir la temperatura; enel caso de una hornilla para fundir metal, lo que sebusca es simplemente subir la temperatura cuantoantes, para que se produzca el cambio de estado.Son dos funciones bien diferenciadas por sus obje-tivos, lo cual implica no slo resolver adecuada-mente cuestiones de caudal de aire sino tambin degeometra del sistema.

    Un caudal adecuado pero a velocidad lenta, con-centrar la combustin y las reacciones muy cercade la boca de la tobera, mientras el mismo caudal amayor velocidad, extender el rea de reaccin mslejos.

    El dimetro del orificio de los tubos de ventila-cin es por tanto una condicin clave ya que, ade-ms, la velocidad de la combustin, es decir la can-tidad de caloras que se obtienen por unidad detiempo (que son las que hacen subir la temperatu-ra), depende de la velocidad de inyeccin de aire.Por tanto, un volumen de aire con ms velocidadpermite alcanzar temperaturas ms altas y esto ex-plica porqu el dimetro de las perforaciones de lastoberas nunca excede los 2 cm, ya que un dimetromayor no sera efectivo. Y quiz por ello, se podraexplicar tambin la leve disminucin del dimetrode las perforaciones de las toberas a lo largo de sudesarrollo.

    Una cuestin a comentar es el cambio que seproduce en la seccin de la tobera. Si en todas lastoberas ms antiguas conocidas, del Calcoltico y laEdad del Bronce, no slo en Espaa sino en todaEuropa y el Mediterrneo, la seccin es siemprecircular, en la poca objeto de nuestro estudio seregistra la aparicin de las toberas prismticas, osea con secciones cuadrangulares o rectangulares,conviviendo con las de seccin circular.

    El cambio de seccin significa un cambio en elmodo de insertar la tobera en la estructura de com-

    bustin y, por ello, este nuevo rasgo hay que sumar-lo a otros datos que nos revelan un cambio de tec-nologa de horno a partir de este momento crono-lgico relacionado con la colonizacin fenicia en laPennsula Ibrica, aplicable no solo a la metalurgiadel hierro, sino tambin a la de base cobre.

    Las toberas prismticas presentan adems, comohemos visto anteriormente, la caracterstica de te-ner muy a menudo una doble perforacin. Se podrapensar que estas toberas funcionaran con dos fue-lles, uno para cada perforacin y que los fuelles,empleados de manera alternada, permitiran man-tener un flujo continuo y constante de aire evitan-do las oscilaciones de la temperatura cuando la to-bera deja de soplar, que puede bajar en segundosms de 100 C. Pero, hay que hacer notar que laproximidad de las dos perforaciones dificultara elacoplamiento de la salida de aire de cada fuelle,adems, en este tiempo se conocen ya los acopla-mientos en Y pensados precisamente para conectardos fuelles a una tobera. Parece ms razonable, portanto, pensar que las toberas de doble perforacinproporcionan un mejor reparto del caudal de oxge-no en una corriente ms ancha, lo que mejorara yquizs ampliara el tamao del ncleo del horno.

    En el estado actual de la investigacin, no sepuede argumentar una clara diferenciacin funcio-nal de los distintos tipos de toberas. Las prismti-cas, generalmente se han puesto en relacin con laproduccin y especialmente con la forja del hierropor los hallazgos realizados en los yacimientos fe-nicios de la provincia de Mlaga, en claros contex-tos siderrgicos (Niemeyer 1982; Rovira Hortal2005). Esta idea, forjada a partir de un nmero re-ducido de hallazgos y a falta de un estudio de con-junto de las toberas en relacin con sus contextosmetalrgicos de origen, debe ser matizada a la luzde los datos expuestos en el apartado anterior yaque, con los datos actualmente disponibles, no sepuede afirmar con seguridad que las toberas pris-mticas se vinculen exclusivamente al hierro, aun-que predominen en esos contextos de produccin.

    Dentro de esta falta de datos para aclarar si uncierto tipo de tobera puede definir su funcin, lastoberas corniformes constituyen una excepcin yaque, adems de las evidencias que las asocian a lametalurgia de la plata segn los testimonios deCerro Salomn y Monte Romero (Kassianidou etal.1995), debe considerarse su empleo en la fundi-cin de metal para colar en molde ya sea a partir demetal en bruto o de reciclaje de chatarra de basecobre, como sugiere el ya citado hallazgo de El

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    Palomar. Su forma curvada, adems de no resultaradecuada para su insercin en un horno de reduc-cin de mineral, induce a pensar en una posicinque permite aportar la ventilacin al crisol desdearriba, un tipo de ventilacin que resulta convenien-te tanto para la copelacin de plata como para lafundicin de metal en crisol.

    De todos modos, aunque los datos apunten a unuso de las toberas en la produccin de los diferen-tes metales, en la Fonteta donde se estn llevandoa cabo operaciones metalrgicas para la produccinde distintos metales la coexistencia de tipos tanvariados de toberas, aunque no permite aclarar ladistinta funcionalidad de los tipos, parece por lomenos confirmar la importancia que tuvo la produc-cin metalrgica en la economa del yacimiento.Los hallazgos de Huelva y del poblado minero deCerro Salomn parecen mostrar una realidad an-loga.

    Finalmente, un mayor desarrollo de los anlisisde los restos de escorificacin adheridos a las tobe-ras y un examen ms atento de los contextos de pro-cedencia de estos materiales, podrn aportar infor-macin fundamental para aclarar si realmente sepuede hablar de una diferencia funcional de las dis-tintas tipologas hasta ahora documentadas, o si lavariedad pueda estar relacionada con un cambio enla estructura de los hornos o en la tecnologa meta-lrgica empleada.

    AGRADECIMIENTOS

    Quiero agradecer a Ignacio Montero y a Salva-dor Rovira la impagable ayuda que me han propor-cionado para llevar a cabo este estudio y, adems,la paciencia que han demostrado en su minuciososeguimiento de todo el proceso de redaccin delartculo. Sin sus conocimientos y su contribucincientfica habra sido imposible la realizacin deeste artculo.

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